sábado, 14 de enero de 2012

Argentinos de vacaciones -VII- (2da. temporada)

Argentinos de vacaciones -VII- (2da. temporada)

Antes que el sol caiga, a esa hora en que la gente sale despavorida de la playa por el avance de los vientos frescos y fuertes, ella entró a un supermercado a la par que desfilaba su atuendo playero, incluyendo muestras de arena y bronceador.
Después de un desinteresado rodeo por varias góndolas, salió del negocio sin comprar nada.
'Un helado estaría bien', se dijo, dijo y mientras elegía los gustos salió de repente como buscando alguno que hubiese salido a la calle, y así discurrió por las veredas como sin rumbo.
Pasa que lo mismo había hecho el día de su boda.Jamás lo volvió a ver.
Ya en su departamento de verano,cerca de la costa, hizo adrenalínicos planes para la noche, pero al final se quedó melatoninamente dormida.
Pensó que se quedaría dos semanas en la costa 'two weeks',pero al parecer cinco días fueron suficientes ('five days')
Recuerdo que un día había intentado matarse, y esa misma noche festejaba enloquecida el cumpleaños de un perfecto desconocido: hermano de un amigo de la amiga.Pensó que esa misma noche se acostaría con el, pero se acostó con ella. No se volvieron a ver.
Lo cierto es que en la terminal pidió un pasaje a Retiro, pero le dieron uno a Bahía Blanca.Igual viajó aunque le pareció insolente que alguien eligiera sus equivocaciones desestimando así sus ingrávidas indecisiones.No le pareció tan mal.
Tuvo una vida común en un lugar común, de común acuerdo con el azar que no eligió.Común.Murió un día cualquiera antes de lo que había previsto a causa de una bala perdida,bala que un extraño y huraño personaje descerrajó para sí, y que a último momento el temblor de su cuerpo hizo desviar la trayectoria de aquella.
A esta altura, otro verano ya no sabía si era verano o sólo producto de una psicosis masiva;de todos modos hubiera preferido ser otoño..., algo menos popular, aún aunque la ciclicidad planetaria no le perdonase su inacción.
Cavilaciones bronceadas hubiese sido un lindo título para este relato, pero pensó que así sería si lo hubiera terminado donde lo tenía previsto.
El verano , como siempre imperdonable, dejó en orfandad inevitable a todos sus querellantes.

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