viernes, 30 de diciembre de 2011

Argentinos de vacaciones!! -II- (2da. temporada)

Argentinos de vacaciones! -II-

Con la angustia de no estar a la altura de la pretensiones deseadas para el año entrante, él recibía la húmeda brisa del mar desde la escollera que Alfonsina usara como trampolín a su suicidio, y no se sentía menos desesperado.El primero de enero oficiaba de embudo por el cual se vertía la pesada angustia, producida ante tanta mera y vana pronunciaciones sin sentido.
El estallido de un petardo lejano lo distrajo de momento, y luego lo sumió en una tristeza aún más profunda todavía.
Fue entonces que,rompiendo los arneses de la coherencia,se tiró al mar de cara a esa perplejidad invasora.Pero sabía nadar, así que con mucho insultado esfuerzo y maldiciendo su mala fortuna llegó a salvo a la orilla, se sentía aún más desesperado que entonces. Ahora con su ropa nueva mojada, pensó que no podía sentirse más incómodo e idiota.Pensó también que las fiestas no deben pasarse fuera del lugar de cada cual,uno debe estar protegido ante tamaña intemperie de sinrazón, de tanto acartonado sentimiento masificado.
Sin haber leído jamás a Alejandra se dijo: "He de partir", y con la excusa de un posible ascenso laboral, el dos de enero lo encontró sorbiendo un café en Callao y Corrientes.Contento del sabor de Capital se hundió en sus cosas, y al verano imperdonable de la gran urbe contrapuso un aire acondicionado.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Argentinos de vacaciones!! -I- (2da. temporada)

Argentinos de vacaciones!! -I- (2da. temporada)

Pensando en la frase "Pinocho dice que miente,¿debemos creerle?", que parecía haber inventado en silencio mientras su esposa le hablaba de un absurdo,cotidiano y olvidable asunto, miraba en alternancia el mar y el perfil de su mujer; a la par sus manos daban imagen, con un mantra de movimientos dactilares,a un extraño castillo esférico con laberintos, lagunas y misteriosos objetos, los cuales algunos desaparecían bajo el bautismo laico del tenue oleaje.
Ella no se percató de su falta de atención, y mientras le hablaba pensaba en Oscar, ese amor inmenso como el mar y hundido en pesada niebla de olvido, y le dirigía frases mentales como: "Sólo en tu compañía tendría sentido mi existencia", o "Tu piel parió mi deseo eterno, incompleto por tu ausencia", entre otras.
Enrique, su esposo, se erotizaba suavemente tras manipular la arena húmeda, y guardaba ese tipo de sensaciones sólo para si, un íntimo lugar sin nadie.
No le desagrada su esposa, y aunque no la ama, piensa que está bien así, que ello le brinda una forma cómoda y contenible para su vida.Él se imagina solo, su soledad como consecuente, como una instancia de logro y felicidad superior.
Habían viajado a la costa antes que enero comience, y al retirase de la playa con la caída del sol cargando sus petates, esa misma tarde con la excusa de la arena en los pies, el se detuvo un momento...,se dio vuelta mirando al mar, cogió sus ojotas y mientras las agitaba, nadie dióse cuenta que sus ojos bajaron unos ángulos para detenerse en la contemplacíon de su acabada figura de arena;se imaginó príncipe, sólo en ese hermoso castillo viviendo en soledad junto al despliegue de la forma de su alma, fue tan feliz que superó siglos de sanos cuentos infantiles.
Para esto, ella se detuvo detrás y luego de un vistazo panorámico al mar, sus ojos se posaron con lentitud de arena, culposa y reflexivamente sobre aquel castillo. Se imaginaba con Oscar en la habitación principal de ese lugar, jugando desnudos en la cama junto a uvas verdes y frescas, ellos colgando como frutas de una tarde amorosa madura, que la luz sepia del sol de esa hora se detenía a subrayar.

El hermoso sonido multidimensional de una ola al romperse los sacó a ambos de estos mundos solapados por la realidad.Volvieron en sí un poco turbados por los contrastes, se acomodaron uno cerca del otro, y se iban así tomados de la mano, la soledad de él y Oscar,y sin dejar surcos en la arena adelantaron la agonía de un diciembre cualquiera.