sábado, 7 de enero de 2012

Argentinos de vacaciones -IV- (2da. temporada)

Argentinos de vacaciones -IV- (2da. temporada)

Como copa antes del brindis de año nuevo,recuerdo tibio aún,la mañana lo fue llenando de tristeza sin burbujas.Hamacaba una dulce sensación arrebatada amnésicamente a su lejana niñez, mientras presenciaba con espanto la vacía estructura en la que habíase tornado su vida.
Pensaba en ello ni bien llegó al destino veraniego, cuando a la cerradura de su apartamento alquilado se le antojó dejarlo fuera de sus propias vacaciones.Era mediodía y el ansiado break comercial para almorzar lo dejó afuera también de la inmobiliaria.Esperar cuatro horas para que vuelva a abrir le pareció un eternidad y con los pesados bolsos, crística pasión veraniega del que recién llega, decidió no dar largas vueltas.
Rodeó un poco la costa, cansado, sudado, y perseguido a muerte por los rayos de un sol de verano dispuesto a vengarse vaya uno a saber de que maldito y sucio sicario,y pensó en la suerte que lo había llevado a Pinamar:un pequeño y estúpido centro comercial,petulantes ondulaciones donde enormes casa guarecían políticos devenidos faraones, gris el agua y la arena.
Se llenó de bronca hasta el pico y, como las fotografías de Cabezas que supieron increpar al paisaje turístico con el color del compromiso social, se desvaneció resbalándose cromáticamente en un difuso segundo plano desde la terminal a su casa.
La foto final del verano fue la resignación.

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