sábado, 16 de junio de 2012

OMISIONES DE METAL (I a IV)


OMISIONES DE METAL (I a IV)

I
Con la música que no escribí,
acompañaré ese beso no dado
al ser que abandonaste al seguir
 siendo lo que sos.
Los caminos no seguidos
delinean un mapa en tu corazón,
que como scouts no nacidos me
guían a la aurora de un no-día.
Te amaré ayer
cuando no vuelvas.

II

Al despertar se hizo cuenco.
Se fue llenando de tristeza
mientras subía la mañana,
mientras izaba su vigilia.
Lloró entonces todo ese acontecer,
flameando congojas sin tiempo, sin objeto.
Con la pena a media asta
se vació sin causa a una
hora cualquiera de la tarde,
cuando el día izaba, lento,
su bandera de sol medular.


III
 
Le dio de baja al crepúsculo

Le dio de baja al crepúsculo antes que termine.
Con la espalda fija en los últimos vestigios de sol,
partió rumbo a su casa.
Se apeó del camino antes que este culmine,
cubriendo el resto del trayecto a campo traviesa.
Ya en su casa, dejó de comer antes de acabar el plato,
apagó las luces antes que todos se acuesten.
Recostado ya y con los ojos cerrados observó,
con pasmada perplejidad, como, una hebra de luz
crepuscular se le presentaba ante sí y,
como mínimo denominador, le obligaba fulminantemente,
a observar su ocaso…,
a pensar en la muerte.


IV

Vamos a darle ese tiempo
al tiempo que tiempa.
Tiembla témpano
callado como el hielo,
surcado en silencio
por el sol.


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