domingo, 6 de enero de 2013

Argentinos de vacaciones!!! (3ra. temporada)

Argentinos de vacaciones!!! (3ra. temporada)

Argentinos de vacaciones -I- (3ra. temporada)

El 'cabeza de petardo' transcurría ahora afablemente describiendo una media elíptica,orillando la costa entre el alcance del agua oceánica y la arena.Miraba de soslayo,entre los fuertes rayos de sol, la urbe que se extendía como a 30 metros por sobre su cabeza, entre elevaciones con dudosas escalinatas con moho y desniveles que ofrecían un curioso descanso ante el ascenso.Todavía era pura adrenalina al evocar la pirotecnia estallada el día anterior, y un raro mejunje de sudor adolescente y pólvora, bien podría ser también una mezcla flamable.
Ahora, el 2 de enero le calentaba la cabeza como mecha, que bullía materias previas,petardos, onanísticos tanteos sensuales y arena.
Le esperaba una aburrida y plácida quincena de enero con sus padres, en el medio del partido de la costa, estadía potencial desguazada por un hecho inesperado que cambiaría el rumbo de este relato.

Una tarde (entrada la tarde, con un sol divino y un viento bastante fresco) lo encontró bañado y paseando solo por el centro;con un buzo enroscado al cuello vivía la placidez de un sano ocio, a ratos sol , a ratos sombra.
La miasma de sus desafinados flecos mentales encontró su eje cuando el sonido de un llamador de ángeles de madera,ante la puerta de lo que parecía ser un negocio, consiguió a pleno robar su atención y atraerlo hacia si. Un exquisito masala de sándalo y otras resinas indias se filtraba por las cortinas de cuentas de vidrio como fantasma fragante y jugaba alrededor de unos cuencos con agujeros que se hallaban colgados en la entrada.Con la mano izquierda corrió las cortinas y se hizo paso al interior.
Un gran espejo nítido, muy nítido, le retuvo el aliento y el paso.
¿La imagen? Su cuerpo desnudo; él desnudo, pero más grande, como de treintipico de años. El reflejo lo miraba sonriente y sensual con la cabeza un poco gacha y la mirada hacia arriba, y cuando de este lado alzó la mano para tocarle el torso velloso,justo al empezar a sentir el tacto, estalló como petardo dejando una humareda con olor a sudor, que pronto se mezcló con las finas resinas del masala hindú, que se colaban extasiadas al exterior como mariposas traslúcidas, que luego se dividían en hebras entre las tiras de la cortina de cuentas de vidrio.En ese instante otro él, en la puerta, asistía a  la imagen magnética del humo perfumado vagando entre cuencos y sonidos ubicuos, y decidía nuevamente, entrar.

Así, de este modo, el verano como loop conseguía distraerse de la turba homogénea que le banalizaba toscamente el sentido del ocio, y al menos en esta otra periodicidad conseguía inmiscuirse en nuevos resquicios semánticos producto de los atractivos elementos en juego y de su propia inventiva.
El rulo de repetición, incólume, dejó cesante a nuestro personaje.

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