sábado, 14 de julio de 2012

“Ave y náda: mutan”



“Ave y náda: mutan” es una especie de 'micronovela' por entregas que, originalmente,se publicó en facebook en 2011. El límite de caracteres por entrada impuso formalmente la secuenciación. Coqueteos con evocaciones creacionísticas de la humanidad, con señas literarias y con un inaprensible otro lado que parece inherir la realidad a su antojo.


Ave y náda: mutan  (Completo)

(Part.1)-Arrastra el espejo resquebrajado, a través de una cadena, desde donde le sonríe fantasmal la mueca rota de Dorian; soñó con Samsa milenios antes de Kafka... y es aquí donde Narciso abandona, abatido, nuestra historia... 

(Part.2) Nunca antes necesitó relacionarse con los rasgos de su retrato, pero eso fue pasado. Diapasón de ternura inasible, cogió tres tubos de oleo al azar, los vació frenéticamente en sus manos y después de rozar suavemente sus genitales, balbuceaban en su boca ya, destellos impresionistas del siglo diecinueve. Desnudo y embebido en una panorámica posmoderna que se alejaba en alto y giraba lentamente, nuestro devenido Adonis abandona nuevamente nuestro cuadro del relato, temblando-sudores-plásticos.   

(Part.3)Le devolvió al día una mirada bizantina, robusta, clara y con el futuro a cuestas de la lozana y prometedora Nueva Roma (que no se fundaba nunca en su antropomorfismo); hincó su rubor sobre un despecho. Ya preso de la inercia inevitable de su transformación y sabiéndose  derivado de la trama victoriosa, o al menos pasable, tragó saliva yaciendo en el suelo, ensoñado pero en paz con la caducidad; y con estos estertores rodó hacia la próxima escena. 

(Part.4) Invulnerable quiso ser ante la evocación  de su mirada, pero el futuro  preñado de pasado dio  luz a un claro-oscuro presente anverso. Recordó  así, su paladar, el amargo del óleo, y pensó  que azul es un buen sabor para cambiar de fase…, lo  utilizó entonces para fundirlo en degradé con el rojo de su sangre, que como paranoica costurera le hubiera mal zurcido su seno con ese frágil hilo rojo,  y mutar, así, de escena. 

(Part.5a) Disolvióse su último rasgo de ensueño en un néctar prohibido y despertó  inmerso en una ciclópea noche de luna llena. Contemplóse  sumergido en una iridiscente  nocturnidad de sierras recortadas, cuyo oficio sólo consiste en rasgar  cognitivos pliegues  sin coordenadas de sujeciones temporo-espaciales.

(Part.5b) Estaba desnudo pero sano; de pronto recordó que soñó que lo soñaban muerto y decidió que no sería de tal modo. Brindó entonces por ello en un arrebato erógeno, sólo con su acompañada soledad (la piel de las piedras como terciopelo); y  observado por un cíclope cuyo ojo crecía, crecía y se lo tragaba, era transportado así en un líquido jadeo de esta  noctámbula escena. 

(Part.6) Dio vuelta la hoja de un extraño libro, y al detenerse en el significado de la segunda palabra, despertó; el cíclope nocturno transformado ahora en oda al día, le había amado la piel con su lengua de fuego. Se supo corpóreo, pero notó que carecía de materialidad por debajo de una línea divisoria que unía su costilla inferior izquierda con su cadera derecha. La rotunda comprensión de ese vacío lo cambió incontemplablemente, de escena. 

(Part.7) Materializóse sentado cómodamente en un escritorio a la luz de una hermosa y cálida tenuidad que propiciaba la reflexión, detuvo su lectura y repitió tres veces a modo de mantra: "La lectura no agota el sentido". Un exquisito masala lo transportaba lentamente hacia una lejanía abrazadora e inevitable, a medida que la musa de humo que lo habitaba, ascendía por el palillo encendido sobre un plato chino a modo de aceptado futuro propio. Sintió un hormigueo total en el cuerpo, acompañado de una verde luz fosforescente que le expandió su materialidad y lo empujaba a una hiper-conciencia no corpórea que no terminaba de comprender, asido a un cambio de escenario.

(Part.8 -FINAL-) Zurcido desde siempre a la trama planetaria de tiempo y espacio, escupió la cronología histórica de la humanidad rastreable hasta entonces. De todos modos, supo, que en las historias perdidas puede uno encontrar remansos de bienestar. Predijo el devenir de la raza humana en función de albédricos sucesos y con la nostalgia, no la de haber perdido sino la de no haber alcanzado lo suficiente, se cercioró de un inmanente solo durar, como velador que espera encendido en una pieza sin nadie. Inquieto pero pasivo, se desligó de su creación en otra proyección mental que comenzaba con él arrastrando un espejo roto, ahora hecho mujer...


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